miércoles, 13 de noviembre de 2013

OBRA POÉTICA (Hasta 2008) TOMO III HOMBRE DE DOS MUNDOS Autor: Juan Cervera Sanchís.


FOTOGRAGIA DE: Juan Cervera Sanchís.
Doña Asunción Sanchís Jiménez y Juan Cervera Sanchís. 
 
 
OBRA POÉTICA (Hasta 2008) TOMO III
BOHODÓN EDICIONES
Autor: Juan Cervera Sanchís
 
HOMBRE DE DOS MUNDOS
 
El hombre dividido y de dos mundos,
cual ave desalada y migratoria,
agoniza en su islote de contrarios.
Puñal de ausencias.
 
Vivir de sin vivir. Lanzar la vida,
contra la espada y la pared del tiempo,
al dolor del espacio y sus incógnitas.
Trágico es ser.
 
Estar, pero no estar. Parecer libre.
Sentirse, sin embargo, prisionero.
Ser ciego. Fingir ver. Soñar el tacto.
Quemar mi sombra.
 
Saber que aún no nacimos y jugar
inexplicablemente a estar viviendo.
Escribir en la soga del ahorcado
mi codicilo.
 
Sentarme junto al fuego. Leña y años.
Encerrarse por dentro llama a llama.
Definitivamente ser ceniza.
No huir ya más.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 7 de noviembre de 2013

BUCARELI Libro Ediciones Gernika, S.A. Autor: Juan Cervera Sanchís.


 FOTOGRAFIA DEL ALBUM FAMILIAR DE: Fernando Emilio Saavedra Palma.
BUCARELI
Libro Ediciones Gernika, S.A.
Autor: Juan Cervera Sanchís.
 
PREFACIO
JUAN CERVERA SANCHÍS, el poeta andaluz (de Lora del Río) radicado en México desde 1968, es un enamorado de la Ciudad de México.
 
En diversas ocasiones hemos leído poemas suyos inspirados en lugares diversos de nuestra ciudad. Ahí está sus “Mujeres del Mercado”, escrito en el café Coatepec de la Colonia Guerrero.
 
Hemos visto, en diarios y revistas, poemas suyos al Paseo de la Reforma. También un soneto al café La Habana. Tenemos conocimiento de su poema, aún inédito, titulado “Café Moneda”, que describe el centro histórico de la capital.
 
Juan Cervera Sanchís ha producido, y sigue produciendo, material poético cuyo tema es esta Ciudad donde, como diría Cristina Pacheco, “le ha tocado vivir”. Aquí, sí, le ha tocado vivir una buena parte de su vida a este poeta andaluz tan amigo de transitar por estas calles de Dios y de todos los diablos, pero tan querida y entrañables para él.
 
Hombre de a pie Juan Cervera Sanchís. Hombre que se deja las suelas de sus zapatos en las banquetas, en los vagones del metro, en combis y camiones. Según le permiten las circunstancias, los ocios o las prisas; que de todo hay en la vida de quienes han hecho suya esta multimillonaria ciudad.
 
Ahora Cervera, se detiene a cantar el Paseo de Bucareli, arteria en la que desde su llegada a México, sentó sus reales, o centavos, tomando posesión del café La Habana, islote de soñadores y gentes de todas las razas, religiones e ideologías.
Por Bucareli han transitado personajes realmente inolvidables de las letras y la política, así como del deporte o del cine, del periodismo y la tradición popular. Los contadores de huellas aseguran que en sus banquetas hay rastros de notables virreyes, de reformadores, de revolucionarios, de espías y, más que nada, de sudorosos y alegres periodiqueros. Calle, pues, que, para Juan Cervera, se hace poema vivo y trata, con hondo y luminoso enamoramiento, de preservar en la precisa y breve joya del haikú.
Tras la lectura de este libro estamos ciertos que, aún aquellos que jamás han visto Bucarli, terminarán amándolo y guardando en sus corazones esa su “serpentina de estampas múltiples” y su “galaxia de confeti”, donde se entremezcla el pasado con el presente, en viaje poético hacia el futuro; hacia ese futuro lírico en donde, unidos por la magia de la metáfora, vivirán por siempre, o al menos mientras la lengua castellana exista, el histórico Paseo de Bucareli, con todas sus realidades y todas sus fantasías, y el poeta andaluz, ya tan bucarelianamente nuestro.
 
 
Fragmento
 
…Por Bucareli
Agustín de Iturbide
pasó triunfante.
 
Por Bucareli
veo a Lerdo de Tejada
soltero y libre.
 
En Bucareli
¡Virgen de Guadalupe!,
México es lúdrico.
 
Por Bucareli,
y entre cafés de chinos,
canta el poeta.
 
Por Bucareli
llego al café La Habana,
¡Cuánta ficción!
 
Por Bucareli
los toreros triunfantes
iban a hombros.
 
Por Bucareli
las tiendas de tapices
cuelan a Oriente.
 
En Bucareli
ramón López Velarde
hilaba versos.
 
Por Bucareli,
anónimo y lejano,
Iba Juan Rulfo.
 
A Luis Spota
lo recuerdo, de prisa,
por Bucareli.
 
 
Café La Habana,
donde Ultiminio Ramos
se dejo el alma.
 
Por Bucareli,
Gángster de pacotilla:
Juanito Orol.
 
¿Cómo olvidarlo?
a Juan de la Cabada
bucareliano.
 
Por Bucareli
pasó El santo sin máscara.
Nadie lo supo.
 
Banqueteando
va Renato Leduc
por Bucareli
 
Siempre polémico
vi a Salazar Mallén
por Bucreli.
 
Por Bucareli
veo a Ermilo Abreu Gómez
rumbo a La Habana.
 
Por Bucareli
Jacabo Zabludovsky
vuelve a ser joven.
 
En Bucareli
descansa de Palillo
Jesús Martínez
 
Por Bucareli
vibraba de impaciencia
el Che Guevara.
 
Indiscutible:
Universal y Excelsior
es Bucareli.
 
Por Bucareli
Don Quijote cabalga
con Sancho Panza.
 
Por Bucareli
va Rodolfo Gaona
sentando plaza.
 
En Bucareli
se dejó Juan Cervera
sus fantasías.
 
En Bucareli
Arenas Betancourt
esculpió sueños.
 
Señor Ministro:
Su amor por Bucareli
 
Es encomiable…
 
 
 
FOTOGRAFIA DEL ALBUM FAMILIAR DE: Fernando Emilio Saavedra Palma.
 
 
DEDICATORIA PARA:
Fernando Emilio Saavedra Palma
En la amistad siempre. Juan Cervera Sanchís.
 
La avenida Bucareli, conocida anteriormente como paseo de Bucareli y paseo Nuevo, es el nombre de una avenida que fue inaugurada en la Ciudad de México a fines del siglo XVIII, exactamente hacia el año de 1778, por órdenes del entonces Virrey de la Nueva España Don Antonio María de Bucareli y Ursúa, de acuerdo a un plan de modernización ordenado por él mismo para dotar de infraestructura urbana a la entonces capital del virreinato, entre cuyo plan desatacaba la creación de una avenida dotada de árboledas y fuentes para la recreación de los habitantes de la ciudad.
El trazo actual de dicha avenida corre en un solo sentido, de Norte a Sur, formando parte del Eje 1 Poniente y recibiendo el flujo de la Avenida Rosales para continuar con éste hacia el Sur como la Avenida Cuauhtémoc. La gente le llama a esta avenida comúnmente Bucareli.
 
 
 
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

SEÑORA Y NIÑA MIA…Libro por: EDICIONES A.L. DURAN MÉXICO 1988. Autor: Juan Cervera Sanchís.


ILUSTRACION MONTAJE ELABORADA POR: Fernando Emilio Saavedra Palma.
SEÑORA Y NIÑA MIA…
Libro por: EDICIONES A.L. DURAN MÉXICO 1988.
Autor: Juan Cervera Sanchís.
 
VI
 
MADRE y Maestra, Tú, Niña y sencilla.
Tesoro de inocencia inigualada.
Reliquia de la Luz Inmaculada.
Máximo bien y suma maravilla.
 
Maestra y Madre, Tú fe agavilla,
cual amorosa y cálida embajada,
los contrarios en fuerza iluminada
infundiéndole espíritu a la arcilla.
 
Madre y Maestra, sí, Niña y Señora,
que el candor nos devuelves, generosa,
con tu presencia tierna y florecida.
 
Maestra y Madre, Tú, reveladora,
que nos diste la clave de la rosa
y el divino secreto de la vida.
 
Nuestra Señora de Guadalupe,
 es una advocación mariana de la Iglesia católica, cuya imagen tiene su principal centro de culto en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad de México.
De acuerdo a la tradición mexicana,[2] la Virgen María se apareció cuatro veces a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. Según el relato guadalupano conocido como Nican mopohua, tras una cuarta aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego llevó en su ayate unas rosas ―flores que no son nativas de México y que tampoco prosperan en la aridez del territorio― que cortó en el Tepeyac, según la orden de la Virgen. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos.
Las mariofanías tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año. La fuente más importante que las relata es el Nican mopohua, atribuido al indígena Antonio Valeriano (1522-1605) y publicado en 1649 por el presbítero Miguel Sánchez en su libro Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe, contribuyendo a divulgar ampliamente la devoción guadalupana
 

martes, 29 de octubre de 2013

C A L L E S S I N D I O S . DEL LIBRO Obra poética (Hasta 2008) Tomo III Bohodón Ediciones. Página 252. Autor: Juan Cervera Sanchís.


FOTOGRAFIA DEL ALBUM FAMILIAR DE: Fernando Emilio Saavedra Palma.
C A L L E S    S I N    D I O S .
DEL LIBRO Obra poética (Hasta 2008)
Tomo III Bohodón Ediciones. Página 252.
Autor: Juan Cervera Sanchís.
Para mi amigo Fernando Emilio Saavedra y Palma, hombre de a pie y callejeador a la deriva, por nuestra querida e infernal Ciudad de México.
 
Por estas calles sin Dios
y de todos los Diablos
ando a la deriva yo.
 
¡Ah Ciudad de los Palacios!,
dime tú dónde quedó
aquel señorío tan tuyo
que tanto te distinguió.
 
Hoy eres un hormiguero
de gente oscura y sin voz,
de gente que va y que viene
sin apenas ilusión.
 
Tristes y anónimas sombras
sin alma y sin corazón;
sombras en fin, no personas,
zombis con rostros de horror.
 
¡Ah Ciudad de los Palacios!
ciudad hoy del desamor,
de las hoscas muchedumbres
y de la desolación.
 
Mi vida, ya apenas vida,
va por tus calles sin Dios
y de todos los Diablos
poetizando su dolor.
 
 

jueves, 24 de octubre de 2013

DEL LIBRO Pemex, pasión y destino…TESTIMONIOS: Humberto Aguilar Pacheco. Entrevista elaborada por: Juan Cervera Sanchís.


ILUSTRACION ELABORADA POR: Fernando Emilio Saavedra Palma.
DEL LIBRO Pemex, pasión y destino…
TESTIMONIOS: Humberto Aguilar Pacheco.
Entrevista elaborada por: Juan Cervera Sanchís.
 
Éramos amantes entregados a nuestras labores
Nació el 18 de septiembre de 1931 en Ciudad del Carmen, Campeche. Desde muy pequeño vivió en el Puerto de Veracruz. Ahí, tras estudiar la primaria, continuó su preparación en la Escuela Secundaria y de Bachilleres. Cuando finaliza la preparatoria, en 1948, se traslada a la ciudad de México, donde inicia sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Ciencias Químicas, actualmente la Facultad de Ciencias Químicas, de la UNAM. Obtiene su título profesional de ingeniero químico el 25 de agosto del 1955.
Posteriormente, realiza cursos sobre alcohol, petróleo, planeación y numerosos seminarios, pero más allá de sus conocimientos técnicos, tan imprescindibles como necesarios, desarrolló su conciencia y espíritu de servicio, con el fin de trabajar por el engrandecimiento del país a través de Pemex, a la que siempre consideró, y sigue considerando, una empresa básica del pueblo de México para lograr ese fundamental objetivo.
Humberto Aguilar Pacheco
-Ejercí mi profesión únicamente en Petróleos Mexicanos, desde el 18 de marzo de 1954 hasta el 20 de septiembre de 1993 en que me jubilé. Durante cuarenta años viví entregado a mi trabajo en Pemex, que fue el motor de mi vida. Yo siento que lo sigue siendo. El hecho de estar jubilado no significa que uno sea ajeno a cuanto importa e inquieta al devenir de la industria petrolera, que es parte viva de nuestra preocupación y nuestro diario sentir.

-Háblenos de sus inicios.
-Me inicié en la refinería de Minatitlán, como supervisor de laboratorios de control químico. Ahí nos encontramos con ciertas condiciones harto adversas y difíciles. Por ejemplo. Por ejemplo, las plantas de destilación primaria no tenían condensadores con carcasa y núcleo de tubos, sino condensadores de contacto directo con agua. La instrumentación era totalmente neumática y no había un cuarto de control, sino que estaba distribuida dentro del área correspondiente, pero no cabe aquí caer en exhaustivas explicaciones técnicas. Lo cierto es que los ingleses nos dejaron una industria obsoleta que nosotros tuvimos que superar con renovados e inteligentes esfuerzos, que hicimos entre todos, pues nos impulsaba un fuerte amor a México, y una mística por el trabajo, ejemplares.
-¿Qué ha representado y representa Pemex para México?  
-Pemex ha representado y representa uno de los patrimonios fundamentales del pueblo. Es decir, ha sido la fuente económica y de energéticos del país. Además, en tanto ha estado administrada en lo técnico y lo financiero por mexicanos, ha creado una riqueza adicional, que es haber impulsado el desarrollo técnico y administrativo del personal involucrado.
-¿Qué importancia ha tenido para el desarrollo de la industria petrolera la experiencia de los hombres que laboran en ella?
-La importancia de la experiencia es capital. Para realizar en forma óptima cualquier actividad no es suficiente con obtener un título académico, ya sea de licenciatura, maestría o doctorado, pues si no se tiene el conocimiento al máximo detalle de cómo realizar las actividades específicas –y esto únicamente se adquiere en la realización misma de dichas actividades-, no es posible desempeñar con eficacia ningún trabajo.    
-¿Quiénes han sido en su opinión los hombres clave en la creación de Pemex?
-Lázaro Cárdenas, fundamentalmente, quien tanto contribuyó al progreso de la nación. Entre los que le dieron más ímpetu a la industria, Antonio J. Bermúdez, sin olvidar a los ingenieros Héctor R. Lara Sosa y César O. Baptista, que participaron activamente en el desarrollo de la refinación del petróleo y de la petroquímica en Pemex.
-¿Qué ha representado para usted entregar su vida a Pemex?
-Trabajar en Petróleos Mexicanos, cuando yo me inicié, era desempeñar una labor patriótica. Entonces, por ejemplo, el aspecto de los salarios era una cuestión relativamente secundaria. Vivíamos para Petróleos en cuerpo y alma, y eso para nosotros no era un sacrificio sino una satisfacción. Imperaba una filosofía de respeto y culto al trabajo, y una profunda mística que nos impulsaba, con una enorme fuerza interior, a superarnos día con día. No éramos trabajadores, éramos amantes entregados a nuestras labores.
-¿Cómo fue su crecimiento personal dentro de la industria?
-En Minatitlán, donde me inicié como supervisor, fui también jefe interino en los Laboratorios de Tratamiento de Agua, hasta 1955.
-¿Luego?
-En 1956 fui jefe de Movimiento de Productos, encargado del Oleoducto Transísmico. De 1957 a 1962 laboré como ingeniero de operación de Plantas Primarias, ingeniero de turno en la Planta de Desintegración Catalítica, jefe del Sector de Destilación y jefe del Sector de Desintegración.  
-Tras acumular esta experiencia, ¿qué siguió?
-Entre 1963 y 1964 me desempeñe como superintendente general de Operaciones, y en 1965 como superintendente general de Proceso.
-¿Posteriormente?
-De 1966 a 1967, ya en las Oficinas Centrales en México, D.F., me desempeñe como coordinador de Operación de Refinerías y también como superintendente interino de Operación de Refinarías. A partir de 1968 fui ayudante técnico de la Subdirección de Producción Industrial y al siguiente año, coordinador de Operación de Plantas Petroquímicas, en la Gerencia de Petroquímica.
De 1970 a 1976 fui superintendente general de Operaciones de Plantas Petroquímicas. En diciembre de 1976 fui subgerente de Operación y Mantenimiento de la Gerencia de Petroquímica.
-Su cúmulo de experiencias dentro de la industria petrolera es enorme, ¿qué le han dejado todas esas experiencias?
-En primer término, una gran satisfacción personal…
-¿Cuál de todas esas experiencias considera usted que ha sido la más satisfactoria?
-Yo le diría que mi mejor experiencia la obtuve en los proyectos de cada nueva planta de proceso en refinerías, así como en las plantas de los complejos petroquímicos, en los que de alguna forma participé en tecnología, ingeniería, construcción, operación y otros aspectos.
-De todas esas experiencias, ¿cuál considera que ha sido la que mayor dificultad ha representado para usted?
-Todas y cada una de las actividades realizadas tienen diversos grados de dificultad. No podría precisar cuál ha sido la más difícil. Tal vez fue alguna de aquellas relacionadas con aspectos administrativos.
-¿Qué aprendió del aspecto laboral?
-Aprendí que en las relaciones laborales el trato directo y permanente con diversas personas permite aprender
-valga la redundancia-, en cada caso, algo especial, que nos permite en lo personal mejorar el desempeño y la conducta propia.
-Respecto a su trayectoria nos quedamos en 1976, ¿qué continuó?
-En 1978 fui subgerente de Operación de Plantas Petroquímicas y, a partir de marzo de 1980 hasta mayo de 1983, laboré como subgerente de Desarrollo y Control de Proyectos y gerente de Desarrollo Petroquímico. Proseguí, de mayo de 1983 a octubre de 1985, como gerente de Normalización de Proceso de la Subdirección de Transformación Industrial. De octubre del citado año hasta enero de  1989 fui gerente de Petroquímica y después, hasta diciembre de 1992, me desempeñe como gerente de Protección Ecológica e Industrial, para pasar a ser gerente de Protección Ambiental y Seguridad Industrial del organismo subsidiario Pemex Refinación.
 
-Maratónica su labor.
-No, satisfactoria. El trabajo dignificante al hombre, y trabajar en Pemex, para mí como para tantos otros de aquella época, fue un placer.
-¿Su jubilación?
-Recibí mi jubilación en septiembre de 1993, pero siempre hasta hoy, y siento y pienso que hasta el día de mi muerte (que espero tarde mucho todavía), me he sentido ligado por el mismo cordón umbilical a mi querido Pemex y a mi Casa de Estudios, la UNAM.
Después de jubilarme he participado en la Asesoría de la Dirección General de Refinación y en la Universidad Nacional Autónoma de México me he desempeñado como secretario técnico en el Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA). De abril de 2000 a marzo de 2001 participé en el proyecto de Auditoría del Transporte y Mejoramiento del Ambiente de la Zona Metropolitana del Valle de México, donde intervino la Facultad de Química de la UNAM, en alianza con ICF Kaiser.
-Es usted admirable. ¿Cuándo descansa?
-Aquí no venimos a descansar, la vida es una tarea continua. Mi descanso es leer y visitar los muchos museos que hay en Coyoacán. Soy un amante también de la cultura y el arte, a la vez que disfruto un buen partido de futbol.
-¿Qué mensaje tiene para los petroleros?
-Que continúen orgullosamente con la mística nacionalista de servir a Petróleos Mexicanos, con la entrega consciente al trabajo, y el afán de superación para incrementar el patrimonio nacional.
El pueblo mexicano tiene un gran genio para crear riqueza material y espiritual. Creemos y, a su vez, creamos en nosotros. Nadie de fuera podrá hacer por nosotros lo que nosotros no hagamos con base en nuestro propio esfuerzo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 21 de octubre de 2013